APRENDER NO ES SABER. ES LLEVÁRTELO PUESTO.

la piramide del aprendizaje

Sobre la famosa pirámide del aprendizaje, cómo intento enseñar a mis hijos a aprender y por qué una buena clase no debería llenarte de respuestas, sino dejarte con hambre.

Este Raisa Journal está dedicado a María de Castro, Aga y Meritxell.

Me lo preguntasteis. Os dije que escribiría sobre ello.

Y aquí estoy.

Cumpliendo promesas, pasito a pasito.

Porque tengo una lista preciosa —y peligrosamente creciente— de preguntas que me vais dejando y que quiero ir contestando por aquí. Algunas caerán seguidas, como hojas en otoño. Habrá también meses de sequía. Ya me conocéis.

Vosotros proponéis. Yo estudio, mastico, pruebo, me equivoco, vuelvo… y me acoplo.

¿CÓMO ENSEÑAS A TUS HIJOS A APRENDER?

Esta es una de esas preguntas que me hacen como profesora y como madre y que, cuanto más tiempo pasa, menos sé contestar con una frase.

Porque intento enseñarles muchas cosas.

Pero, sobre todo, intento enseñarles a no necesitar que alguien les dé siempre las respuestas.

No quiero que mis hijos acumulen datos suficientes para vomitarlos en un examen y olvidarlos tres días después.

Quiero que sepan buscar.

Que sepan hacerse preguntas.

Que relacionen una cosa con otra.

Que puedan decir «no lo entiendo» sin sentir que eso significa «soy tonto».

Que se equivoquen.

Que vuelvan.

Que intenten explicar algo con sus propias palabras y descubran, justo a mitad de la explicación, que aquello que juraban saberse…

igual no se lo sabían tanto.

Bienvenidos al maravilloso queso Gruyère del conocimiento. 😂

Porque aprender, como entrenar, tiene bastante poco de línea recta.

Aprender es volver.

LA PIRÁMIDE QUE CASI TODOS HEMOS VISTO

La imagen que acompaña este artículo probablemente te suene.

Es la famosa Pirámide del Aprendizaje, que suele atribuirse al educador estadounidense Edgar Dale.

Según sus versiones más populares, recordaríamos aproximadamente:

10 % de lo que leemos.
20 % de lo que escuchamos.
30 % de lo que vemos.
50 % de lo que vemos y escuchamos.
75 % de lo que discutimos.
90 % de lo que hacemos.
Y hasta un 95 % de lo que enseñamos a otros.

Queda estupenda.

Tiene colores.

Tiene porcentajes.

Tiene forma de pirámide.

Lo tiene todo para que Internet se enamore.

Solo hay un pequeño inconveniente:

EDGAR DALE NO PUBLICÓ ESOS PORCENTAJES.

Plot twist pedagógico. 😂

Y por eso he querido mantener precisamente esta imagen en el artículo: como objeto de estudio, no como verdad científica.

Dale publicó en 1946 su conocido Cone of Experience —Cono de la Experiencia—, una representación que organizaba distintos tipos de experiencias educativas desde formas más directas y concretas hacia otras más abstractas y simbólicas.

No era una tabla de retención.

No decía que leer sirviera un 10 %.

No decía que enseñar garantizara un 95 %.

Y tampoco pretendía establecer una competición absurda entre leer, escuchar, mirar o hacer. La literatura que ha revisado posteriormente la llamada Learning Pyramid no ha encontrado investigación fiable que sustente esos porcentajes ni esa jerarquía tal como suele difundirse. ERIC

Y aquí viene lo que más me gusta de toda esta historia:

la falsa pirámide nos acaba regalando una magnífica lección sobre aprendizaje.

NO TE CREAS ALGO SOLO PORQUE VENGA EN UNA INFOGRAFÍA BONITA.

Ni porque tenga porcentajes.

Ni porque lo repitan veinte cuentas de Instagram.

Ni porque lo diga alguien con un micrófono.

Ni siquiera porque lo diga yo.

Pregunta.

Contrasta.

Busca la fuente.

Cambia de opinión cuando encuentres información mejor.

Porque aprender también es tener la suficiente humildad como para decir:

«Esto lo creía. Lo he estudiado mejor. Y ahora sé que era más complejo.»

Eso también es inteligencia.

ENTONCES, ¿LA PIRÁMIDE NO SIRVE PARA NADA?

No exactamente.

No podemos defender sus porcentajes como datos científicos.

Pero la intuición que hace que tanta gente conecte con ella nos conduce hacia algo mucho más interesante:

APRENDER NO ES SOLO EXPONERTE A INFORMACIÓN. TIENES QUE HACER ALGO CON ELLA.

La investigación en ciencia cognitiva sí respalda estrategias concretas.

Una especialmente potente es la práctica de recuperación: intentar sacar de tu memoria aquello que acabas de aprender, en lugar de limitarte a releerlo una y otra vez. En estudios clásicos de Roediger y Karpicke, recuperar activamente la información mejoró la retención a largo plazo frente al mero reestudio. DOI

También tenemos buena evidencia para la práctica distribuida: volver al contenido a lo largo del tiempo en vez de intentar embutirlo todo en el cerebro la noche anterior al examen, esa maravillosa tradición estudiantil conocida científicamente como mañana Dios dirá. 😂 Una amplia revisión de técnicas de estudio situó tanto la práctica de recuperación como la práctica distribuida entre las estrategias con mayor utilidad general. PubMed

Por eso utilizo muchísimo una frase:

«EXPLÍCAMelo TÚ.»

Con mis alumnos.

Con mis hijos.

Y conmigo misma.

Porque existe un abismo entre:

«Sí, sí. Lo entiendo.»

y:

«Vale. Espera. Déjame explicártelo.»

Haz la prueba.

Coge algo que crees dominar y explícaselo a un niño de diez años.

Sin Google.

Sin palabras estupendas que no significan nada si no puedes desenvolverlas.

Sin esconderte detrás de terminología técnica.

Ahí aparece enseguida lo que sabes.

Y también aparecen, saludando alegremente desde las ventanas, los agujeritos de queso Gruyère de todo lo que creías saber.

ASÍ INTENTO ENSEÑAR A MIS HIJOS A APRENDER

No me obsesiona que recuerden absolutamente todo.

Me importa mucho más que desarrollen las herramientas necesarias para pensar:

«ESTO TODAVÍA NO LO SÉ, PERO PUEDO APRENDERLO.»

Hay una diferencia enorme.

Por eso, cuando estudiamos, intento no quedarme solamente en:

«¿Te lo sabes?»

Prefiero preguntar:

¿Por qué crees que ocurrió?

¿Con qué otra cosa lo relacionarías?

Explícamelo como si yo no supiera absolutamente nada.

Ponme un ejemplo de tu vida.

Hazme tú ahora una pregunta a mí.

Y una de mis favoritas:

¿CÓMO PODRÍAMOS ACORDARNOS DE ESTO DENTRO DE UNA SEMANA?

Porque en ese momento dejan de intentar satisfacer al adulto que tienen delante y empiezan a construir su propio mapa.

Y eso implica otra cosa mucho más difícil para nosotros:

dejarles equivocarse.

No rescatar inmediatamente.

No terminarles la frase.

No entregarles el camino asfaltado cada vez que aparece una piedra.

A veces, con nuestra maravillosa intención de ayudar, les robamos precisamente una de las partes más fértiles del aprendizaje:

EL PEQUEÑO ESFUERZO DE ENCONTRAR EL CAMINO.

EN LA ESTERILLA OCURRE EXACTAMENTE LO MISMO

Por eso RaisaFlow Movement nunca ha tenido demasiado sentido para mí como una sucesión de:

brazo aquí, pie allá, respira, siguiente postura.

Me aburriría yo primero.

Quiero que entendáis por qué.

Quiero que sintáis.

Que investiguéis.

Que probéis.

Que algo no salga.

Que el cuerpo encuentre otra estrategia.

Que hagamos una pregunta de anatomía y nadie tenga miedo de contestar una auténtica barbaridad.

Por favor, contestad barbaridades.

Una clase donde nadie se atreve a equivocarse puede estar muy ordenadita, pero tiene poco de laboratorio.

Quiero que relacionemos una postura con una conversación.

Una respiración con una reacción.

Una apertura de caderas con la diferencia entre forzar y permitir.

El equilibrio sobre un pie con vuestra manera de responder cuando la vida empieza a moverse.

Y entonces aparece la pregunta que atraviesa todo nuestro curso:

¿QUÉ ME LLEVO DE LA ESTERILLA A CASA?

Porque para mí ese es el verdadero examen.

No que consigas una postura preciosa.

No que llegues más lejos.

No que un martes te salga una inversión estupenda.

El examen llega cuando alguien te toca soberanamente las narices ese mismo martes a las 18:43…

y descubrimos si aquella respiración que entrenamos a las 9:30 sigue disponible cuando ya no hay esterilla, música ni incienso que nos salve el culo. 😂

Ahí empieza lo interesante.

Lo entrenaste aquí.

¿Puedes utilizarlo allí?

Eso es transferencia.

Y cuando ocurre, el yoga deja de ser algo que haces durante noventa minutos.

Empieza a convertirse en algo que te llevas puesto.

INFORMACIÓN → EXPERIENCIA → INTEGRACIÓN

Quizá por eso tampoco creo demasiado en explicar algo una vez y darlo por aprendido.

Volvemos.

Repetimos.

Lo colocamos en otro contexto.

Lo hacemos desde otro movimiento.

Lo preguntamos.

Lo escribimos en nuestro Raisa Journal.

Lo llevamos al cuerpo.

Lo olvidamos un poquito.

Y volvemos otra vez.

Porque repetir no significa necesariamente hacer exactamente lo mismo.

A veces repetir significa:

VOLVER AL MISMO LUGAR SIENDO TÚ OTRA PERSONA.

Y entonces entiendes hoy algo que hace tres semanas simplemente habías oído.

Esto también encaja con lo que sabemos sobre memoria: espaciar y recuperar activamente el conocimiento ayuda a consolidarlo a largo plazo. PubMed

Y quizá por eso en mis clases aparecen cosas que creíais que ya habíamos terminado.

No.

No las habíamos terminado.

Estábamos dejando que echaran raíces.

UN LIBRO PARA QUIEN TENGA LA OSADÍA DE ENSEÑAR

Y aquí va una recomendación especialmente para profesores, entrenadores, padres, formadores y, en realidad, cualquiera que alguna vez tenga delante a otro ser humano al que quiera transmitir algo:

TEACH LIKE A PIRATE

Dave Burgess

En español podéis encontrarlo como Enseña como un pirata.

Y no.

No significa que ahora tengamos que entrar en clase con un parche, un loro y una pata de palo.

Aunque reconozco que conmigo tampoco sería completamente descartable. 🏴‍☠️

Me interesa por algo mucho más profundo.

Por recordar que enseñar también tiene que ver con encender.

Con pasión.

Con presencia.

Con relación.

Con curiosidad.

Con preguntas.

Con crear una experiencia que haga que la persona que tienes delante quiera entrar.

Porque puedes saber muchísimo de una materia y no conseguir encender una sola bombilla.

Y otra persona puede conseguir que salgas de su clase pensando:

«QUIERO SABER MÁS SOBRE ESTO.»

Para mí, ahí hay un maestro.

No es quien necesita demostrarte cuánto sabe.

Es quien consigue despertar en ti las ganas de descubrir cuánto puedes llegar a saber tú.

SI YO DIBUJARA MI PROPIA PIRÁMIDE…

Probablemente no dibujaría una pirámide.

Dibujaría una espiral.

Leer.

Escuchar.

Mirar.

Preguntar.

Probar.

Discutir.

Practicar.

Equivocarte.

Recordar.

Explicarlo.

Olvidar una parte.

Volver.

Relacionarlo con algo que aparentemente no tenía nada que ver.

Volver otra vez.

Y descubrir un día que aquello que antes estaba escrito en unos apuntes…

AHORA VIVE DENTRO DE TI.

Porque regresamos muchas veces a los mismos lugares.

Pero nunca regresamos exactamente siendo los mismos.

Quizá por eso, después de tantos años enseñando, sigo estudiando.

Y quizá por eso cuanto más aprendo, menos necesidad tengo de parecer que lo sé todo.

Porque enseñar me ha regalado una certeza bastante incómoda y bastante preciosa:

CUANTO MÁS SÉ, MÁS GRANDE VEO TODO LO QUE TODAVÍA NO SÉ.

A MARÍA, AGA Y MERITXELL

Gracias por preguntar.

De verdad.

Porque este artículo existe porque vosotras abristeis una puerta y me obligasteis a volver a mis libros, buscar investigaciones, contrastar una idea que llevaba años circulando y preguntarme otra vez:

¿qué significa realmente aprender?

Promesa cumplida. ✔️

Una de catorce.

Pasito a pasito, Raisita. 😂

Y gracias también a quienes preguntáis en clase.

A quienes escribís.

A quienes discrepáis.

A quienes proponéis temas.

A quienes levantáis la mano aun pensando que quizá vais a decir una tontería.

Decidla.

Porque:

UNA BUENA PREGUNTA PUEDE ENSEÑAR MÁS QUE UNA RESPUESTA APRENDIDA DE MEMORIA.

📓 RAISA JOURNAL · OHM WORK

Esta semana no quiero que estudies más.

Quiero que pruebes tres cosas:

1. RECUPERA.
Después de aprender algo, cierra el libro, los apuntes o la pantalla. Sin mirar, escribe o cuenta todo lo que recuerdes. Recuperar información es también una forma de entrenarla. DOI

2. EXPLICA.
Cuéntaselo a alguien con palabras normales. Si necesitas esconderte detrás de siete tecnicismos para explicarlo, vuelve un poquito hacia atrás.

3. APLICA.
Hazte mi pregunta favorita:

¿QUÉ ME LLEVO DE AQUÍ A CASA?

¿Dónde aparece esto en tu vida?

¿Para qué sirve?

¿Qué cambia mañana gracias a haberlo aprendido hoy?

Y ahora sí, os toca a vosotros.

¿Qué aprendiste hace años y todavía podrías explicar sin mirar?

¿Quién fue ese profesor que consiguió que amaras una materia?

Y, sobre todo:

¿QUÉ ESTÁS APRENDIENDO AHORA MISMO QUE YA EMPIEZAS A LLEVARTE PUESTO?

Os leo.

Porque aprender no consiste únicamente en acumular información.

Aprender es conseguir que algo que estaba fuera de ti termine viviendo dentro.

Y cuando puedes llevarlo de la cabeza al cuerpo, del cuerpo a tu vida y de tu vida a otra persona, quizá entonces podamos decir:

ESTO LO HE APRENDIDO.

— Raisa
RaisaFlow Movement · Alma de Tribu 🪶

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